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¿Engañados? No lo creo.

13 juny
¿Engañados? No lo creo.
Yo no creo que los votantes del PP se hayan sentido engañados, más bien creo que debieran tener algún tipo de peso sobre sus conciencias. El PP miente constantemente, enmascara, disfraza sus acciones políticas, enmarañan el panorama social con sus corruptelas y allá donde estas son más evidentes, resulta ser el partido más votado; será porque lamentablemente, en nuestra sociedad las políticas populistas, el mensaje de la diferenciación social, la creación de frentes entre la ciudadanía y el enredo, resultan tener más audiencia que cualquier otro discurso.
Las políticas económicas que ahora sufrimos nos las autoimpusimos como sociedad en los últimos comicios, ¿Quién podía pensar que el PP iba a invertir en políticas sociales, en educación, en sanidad? NADIE. Esta no es una política liberal, por ideología es opuesta al ideario Popular.
 Sin embargo esta otra política del PP… la de los Grandes Eventos (para que vengan los ricos y disfruten), las Mega-Construcciones (para crear algo totalmente absurdo e imposible de mantener pero llenarnos bien los bolsillos),  la de restricción de derechos a la población inmigrante (para que los españoles mantengamos nuestra sanidad), la de el favor a los grandes empresarios en frente a los derechos sindicales conseguidos en 30 años (para que todos tengamos trabajo aunque sea exclavo) la de limitación del derecho a decidir de la mujer embarazada, impugnación de la ley de matrimonios homosexuales,… Esto sí que cala en nuestra sociedad…
TRISTEMENTE SI.
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Carta al Director de “El País”. ¡¡¿¿Perdón??!!

8 ag.

Motivado en este artículo de Ruth Toledano sobre el desalojo de Sol y el Parque del Retiro (El país, viernes 5 de agosto 2011): http://www.elpais.com/articulo/madrid/Perdon/elpepiespmad/20110805elpmad_3/Tes

(Libertad de expresión y límites exigibles)

 

La Libertad de Expresión es una de las garantías del buen funcionamiento de nuestro Estado de Derecho, pues ella supone que la información circula adecuadamente contribuyendo a una opinión pública formada y por tanto, a una mayor libertad a la hora de ejercer otros derechos políticos. Pero podríamos decir, que la Libertad de Expresión es la más sufrida de las libertades, cualquiera tiene una opinión y por supuesto, todo el derecho a expresarla. Pero, una opinión puede perder su inmunidad cuando las circunstancias en que se expresa son potencialmente susceptibles de lesionar los derechos de un individuo o colectivo; pues no puede ser tutelado nuestro derecho a expresarnos cuando insultamos, o cuando realizamos una pintada en una pared sin autorización de su titular; ni puede ser respaldada la opinión que segrega, siembra intolerancia o supone una apología de discriminación, o la que suponga una injusta acusación, una violación del Derecho a la intimidad personal de todo ciudadano o cualquier otro derecho tutelado en nuestra Constitución. Es por esto que la Libertad de expresión debe ejercerse con responsabilidad en nuestro Estado de Derecho, con una responsabilidad mayormente exigible a los que hacen de la difusión de la información y opinión su profesión , su medio de vida, en definitiva, a los periodistas, periódicos, a otros medios de comunicación, y demás profesionales de la información. Son comunes los errores de los ciudadanos en el ámbito de la expresión de la opinión; pero no debieran serlo tanto en el ámbito del ejercicio periodístico de la misma.
Somos los lectores, los destinatarios de estas opiniones, los que debemos ejercer la primera selección de aquello que consideramos positivo a la formación de nuestra opinión y a pesar de contar con otras herramientas más jurídicas para la defensa de lo propio, el ejercicio adecuado de la misma Libertad, la de Expresión, nos debe llevar a ser críticos con ella se exprese por quien se exprese y allí donde se exprese; como dijo Séneca “A la opinión y a la fama, démosles su lugar debido”. Y a eso queremos proceder en la presente carta, que aunque motivada por un artículo en concreto, debiera llamar al análisis clínico de todas cuantas opiniones nos llegan a diario por la multitud de medios, debiera convocar a la reflexión sobre las fuentes desde las que nos informamos y aquellas a las que les damos credibilidad. Yendo al tema que me extiendo, el pasado viernes en la edición de Madrid de este periódico, se titulaba no con poca exageración “¡¡¿¿Perdón??!!” a un artículo que venía a hablar no con escaso dogmatismo indignado, de la intervención policial, institucional y papal en el desalojo de la Puerta del Sol y de la Acampada del Parque del Retiro. En el mismo artículo, se venía a proclamar el espacio público madrileño referido, como símbolo mundial de un nuevo sistema político, que puesto que no se dan más señas, pasamos a llamar “Quinceemísmo” y cuyas consignas nos gustaría poder aquí reflejar para el conocimiento de todos; pero como digo, aunque ya dispone de simbología, el nuevo sistema todavía no está definido, lo que no es óbice para que a pesar de no ser un claro concepto, en su defensa, se pueda incurrir en multitud de inconveniencias opinio-periodísticas. La más importante de las inconveniencias democráticas del postulado en cuestión (no lo podemos llamar de otra forma por la pretensión doctrinal que el artículo tiene de principio a fin), aquélla inconveniencia que resume todas en una, es la belicosidad del escrito, la provocación, la incitación al enfrentamiento, la división en bloques contrapuestos: los que están 100% de acuerdo en todas y cada una de las acciones del Movimiento 15M y los que no, los que quieren que venga el Papa de Roma y los que no, los que ejercen su derecho a manifestarse en las plazas y los que piensan en reunirse para encontrarse en su Fe, los que se sientan en una plaza a indignarse y los que tratan de proteger el Derecho de todos los ciudadanos, de transeúntes y comerciantes, de jóvenes y mayores, de perros flautas y de cornetas del apocalipsis, de todos.
El sectarismo de la indignación es tan negativo para nuestra sociedad como todas las demás intransigencias, y la intolerancia no puede ser un hilo argumental a un artículo de difusión respetable. No se pude construir una sociedad mejor desde posturas tan negativas, desde posiciones tan radicalizadas, desde faltas de entendimiento tan forzadas. No estaremos edificando una sociedad más justa, más igualitaria, más tolerante; en definitiva, mejor, desde razonamientos tan cerrados.
Deberíamos utilizar nuestra libertad de expresarnos para encontrar puntos de encuentro, sobre todo, los que tenemos una perspectiva progresista de la sociedad; debemos ser sumamente exigentes con nuestras formas de recabar información y de expresarla, y ser sumamente críticos con los abanderados de las causas que solo saben entorpecer el diálogo. Debemos empezar ya a tutelar esa información que nos llega, porque somos sus únicos destinatarios y los beneficiarios de una ejecución correcta de las libertades de información.

¡¡¿¿Perdón??!! No perdóneme usted, me parece que estas no son formas.

Apolíticos que hacen política

18 maig

La desazón social, el agravio imperante en estos días hacia la clase política, ése descontento ciudadano generalizado consecuencia de la situación de crisis, el aumento del paro, la agitación partidista en temporada electoral… llevan a nuestros conciudadanos a querer desentenderse de la política, a autodefinirse como “APOLÍTICOS”, colocándose en una posición de enajenación ideológica a través de la cual pretenden hacer visible su desentendimiento respecto a las circunstancias, su enfado con los gobernantes o simplemente (bajo mi punto de vista) canalizando todas sus fuerzas con una rebelión muy digna pero errónea en los términos. Pues no se puede hacer política, considerándose apolítico.

Vayamos por partes, se hace necesario conceptualizar cada una de las premisas invocadas para explicar este maravilloso fenómeno de revolución social  aunque terminológicamente equivocado. Entendiendo la palabra “política” como “la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, o como el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo” daríamos por supuesto que un “apolítico” es una persona carente de ideología, alguien incapaz de emitir un juicio de valor ideológico (valga la redundancia) sobre todas y cada una de las cosas que vayan a dirigir la acción de un Estado; leáse política ambiental (decisiones sobre desarrollo sostenible, restricción de la contaminación, reciclajes, energías,…) política económica, financiera o tributaria (decisiones que afectan a el ciudadano en sus bolsillos y al país en las arcas del Estado), políticas sociales (promoción de la igualdad de oportunidades, subvenciones a colectivos perjudicados, atención a desempleados, becas,…), política exterior o internacional, educativa, sanitaria… Es decir, TODO!

Hablaríamos de ciudadanos despreocupados, pasotas, ajenos a las decisiones que se tomen sobre todas las áreas de sus vidas, desafectos de opinión (o al menos de una que quieran defender ante los demás y ante el poder establecido) y estaríamos mintiendo sin saberlo. Nadie es ajeno a todo.

Los movimientos ciudadanos que en estos momentos encabezan revoluciones necesarias y obligatorias desde el punto de vista político, no hacen más que representar muchas identidades preocupadas por la situación, que buscan defender cambios en el sistema que consideran injusto por medio de la crítica y la condena a la corrupción, a la desigualdad en nuestro régimen electoral, a las decisiones económicas o laborales tomadas para la salida de la crisis,…Y siendo así, esta revolución no puede tener otro nombre y apellido que el de REVOLUCIÓN POLÍTICA.  

Otra cosa es que exclusivamente en cuestiones de “marketing” o de “autobombo”, no se quiera utilizar la terminología correcta pues sería como reconocerse parte del problema, sería como decir que aquéllo que se reprueba, aquéllo que se pretende censurar es lo mismo que se pretende hacer, cambiar unos políticos por otros, el “quítate tú que ya me pongo yo” algo que por supuesto no sería bien recibido… Tratamos de dar mil vueltas a las cosas, utilizando palabras distintas pretendiendo camuflar realidades que nos son incómodas, valgan de ejemplo aquí los rodeos que nuestro Presidente Jose Luis Rodriguez Zapatero dió hace unos años evitando decir la palabra “CRISIS” y cómo se le criticó muy justamente después. Llamemos a las cosas por su nombre, los movimientos ciudadanos son formas que garantiza nuestro sistema democrático de hacer política (política fuera de partidos pero política al fin y al cabo).

Si lo que queremos son cambios vayamos a por éllos.  Si lo que condenamos es la corrupción pidamos una legislación penal más estricta, pidamos que las condenas sirvan para amedrentar la voluntad de algunos políticos de hacerse un chalet en Las Baleares a costa del contribuyente, pidamos que se restrinjan privilegios si así lo consideramos o decidámonos a llevar al Parlamento una iniciativa legislativa popular sobre las hipotecas, pidamos una reforma electoral si la consideramos injusta,… tenemos armas para hacerlo, impliquémonos …SEAMOS MÁS POLÍTICOS DE LO QUE SOMOS, Y SOLO ASÍ LO CONSEGUIREMOS.

Os adjunto para la reflexión un pequeño artículo de un grande: El peor analfabeto es el analfabeto político – Bertolt Brecht

 El peor analfabeto es el analfabeto político.No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt Brecht

EL FUTURO ES NUESTRO

15 maig
Nosotros decidimos hacia donde vamos
Decidamos adónde queremos ir y vayamos.

 

El futuro es nuestro, con esta premisa deberíamos encarar estos momentos de crisis tanto económica como social y política. Es difícil conseguir mejoras y cambios verdaderamente importantes si no somos capaces de plantearnos la responsabilidad que nos atañe  sobre el futuro de nuestra sociedad.

De la misma manera que los logros del pasado la derrota del franquismo, la transición a la democracia, la creación de un nuevo estado de libertades y de servicios a los ciudadanos, la consecución de nuevos derechos sociales,… no son un logro exclusivo de los políticos sino que son una conquista de todos y cada uno; de la misma manera las crisis, la falta de implicación, el derrotismo ciudadano, la desmotivación social,… son también nuestra primera responsabilidad. Todo aquéllo en lo que un día avanzamos no se hubiese producido sin la suma de voluntades, sin la colaboración, sin el esfuerzo diario, sin la capacidad de dar relevancia a lo verdaderamente importante para construir un futuro mejor, ¿Porqué no somos capaces de colocarnos ahora en la posición de agentes de cambio?

Si en su día pudimos superar viejos conflictos, si fuimos capaces de aportar en el pasado lo mejor que teníamos luchando contra aquéllo que considerábamos injusto ¿Qué nos ha inhabilitado ahora para hacerlo? ¿ para poner en nuestros objetivos las futuras soluciones? No se puede dejar en otras manos lo que debería estar en las nuestras. El crecimiento del desencanto debería ser un síntoma que nos llevara a movilizarnos, debería llevarnos al rechazo de algunos discursos derrotistas e interesados que pretenden manejarnos a su antojo (cuanto más desmotivados más manejables), deberíamos ser críticos y participativos; implicarnos porque de otra manera no habremos formado parte en la toma de las decisiones que más nos afecten y lo pagaremos. Son muchos los aspectos en los que deberímos cambiar nuestra sociedad, desde la toma de decisiones económicas, reformas sociales, laborales, de inmigración; hasta las decisiones que tengan que dirigir políticas como la medioambiental, energías renovables, consumo,… o la base más ideológica de la política, pensemos en una gobernanza laica, consecución de mayores cuotas de igualdad,  las formas de cooperación internacional o el rechazo a la violencia de todo tipo.

Siendo como son las crisis oportunidades de cambio, reclamemos esa oportunidad como nuestra. Neguémonos a excluir esfuerzos, neguémonos a buscar los culpables fuera. Confiemos en las personas, algunos mensajes a los que nos exponemos suponen el rechazo de lo ajeno, de lo que nos es extraño, de aquéllos que no conocemos, tratan de incrementar el miedo entre la gente, tratan de establecer diferencias y separaciones artificales entre nosotros como si hubiese diferentes clases de ciudadanía, como si en la unidad no estuviese la fuerza,  y de ésta manera sólo nos presentan como buena una forma de evolucionar “la de unos pocos” la de ésos que se colocan por encima de los demás creyéndose con derecho a decirnos cómo vivir o la sociedad que deberíamos crear.  Pero éso sólo ocurrirá si no tomamos parte, porque el futuro es nuestro y nosotros decidimos si lo construimos o dejamos que otros lo hagan a su antojo.

P.D.- Os comparto una frase que vi una vez en una pared pintada: “Si peleo puedo perder, si no lo hago ESTOY PERDIDO”.

PREJUICIOS CON PATAS

15 maig
La masa acrítica mira hacia donde le dicen que mire.

La masa acrítica mira hacia donde le dicen que mire.

Nos movemos a base de prejuicios, antes de probar una cosa tenemos la intuición de qué sabor tendrá solo con verla u olerla; no necesitamos conocer algo de primera mano para tener todo un abanico de conclusiones que nos guían desde el momento cero en que tenemos la oportunidad de experimentarlas por nuestra cuenta. Un país al que no hemos ido nunca, una cultura, un suceso histórico,…  Con las personas nos ocurre lo mismo;  con un solo golpe de vista atendiendo a aquéllo superficial, nos conformamos una idea bastante completa de esa persona sin ni siquiera haber entablado una conversación nunca con ella; la edad que tiene, su país de origen, el tipo de música que escucha, su trabajo,… incluso rasgos de su personalidad, si es de derechas o de izquierdas, aseado o desordenado,… y de repente todas esas conclusiones previas nos guían en nuestra relación con ella. Esto es debido a la capacidad de nuestro cerebro de relacionar la información de la que ya disponemos; en cuanto vemos una imagen u olemos un perfume, nuestro cerebro empieza a buscar en nuestra memoria datos sobre experiencias anteriores que puedan explicar o dotar de mayor complejidad aquello con lo que nos encontramos. Con todo ello, las malas experiencias dotan de otra dimensión todo aquéllo que se nos presenta en nuestro día a día.

Somos prejuicios “con patas”, atrás quedaron aquéllos años en que todo nos sorprendía en que sin ningun miedo nos enfrentábamos al día a día, tiempos en  que no podíamos desconfiar porque nunca nos había ocurrido nada malo. Ahora todo quedó atras, demasiadas experiencias que eluden contenidos memorísticos negativos. Además la TV, la información, los medios de comunicación, ése cuarto poder que se encarga de dar relevancia a unas cosas en detrimento de otras, la necesidad de emitir contenidos exprés y la falta de adaptación a ésto de la ciudadanía, y las nuevas formas de periodismo de militancia lo único a lo que de verdad contribuyen es a la confusión.

Está en nuestras manos saber aligerarnos de todo este peso, vaciar nuestras mochilas de juicios “dirigidos”, de interpretaciones condicionadas sobre las cosas; la mejor forma de evitarlo puede ser la predisposición por acercarse más a la verdad (a la nuestra) y sólo puede hacerse con el análisis crítico de toda información que nos llega; con no quedarnos sólo con la parte a la que otros quisieran que atendiéramos, con rebuscar un poco más en el fondo; confrontaciones de ideas, debates, constrastación de los hechos (a veces lo único realmente objetivo que se nos presenta), conocimiento por la experiencia en definitiva y no por aquéllas cargas emocionales que a veces no sabemos si son verdaderamente nuestras o inculcadas.

Se impone al ciudadano una necesidad nueva; SER ESCÉPTICO Y CRÍTICO y FORMARSE UNA OPINIÓN PROPIA SOBRE LAS COSAS, todo ésto además de ser muy necesario nos es muy útil para encarar nuestras decisiones más democráticas.

No te dejes

9 març

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MUJER

9 març

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GRAN GENERACIÓN.

9 març

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