Arxius | Mai, 2017

MONOS VERSUS IMBÉCILES

24 maig

Quizás lo hayan visto, un vídeo que se convirtió en viral a principios de año extracto del programa “Spy the world” de la BBC. En él, un grupo de científicos introduce en una manada de monos langur un animatronic imitando las características propias de los bebés de la especie y capaz de gesticular y emitir algunos sonidos con el objetivo de engañar a la manada.

Uno de los monos siente curiosidad por el “nuevo” y juguetea con él hasta que por error, lo precipita al vacío. De inmediato, baja a socorrer al herido, lo abraza y lo vuelve a dejar con cuidado en el suelo. La tristeza se adueña de la manada, paralizan su actividad para rodear al “fallecido”, se acercan, lo tocan con cuidado intentando identificar algún signo de vida… Asumen la noticia, está muerto, y la toman como cuando uno de los “suyos” muere, se abrazan unos a otros reconfortándose, gimen, sienten el dolor de la pérdida por un recién llegado al que apenas empezaban a conocer… No hay dudas, es EMPATÍA y es tan natural en esta manada de monos, como en los humanos. Nos sucede lo mismo cuando vemos el sufrimiento ajeno y cercano, hay casi siempre (salvo psicopatías) una respuesta emocional.

El lunes pasado en Manchester murieron 22 personas consecuencia de un atentado suicida. Uno no puede ver las imágenes o escuchar las historias sobre las vidas truncadas sin contener las lágrimas y no podemos porque sentimos el dolor como propio. Nos colocamos en la piel de las familias que no volverán a estar completas, de los amigos que no volverán a jugar con aquélla niña tan hermosa y alegre a quien la madre, en el hospital, tampoco volverá a besar. Se establece una nueva comunidad, la de los que lo sentimos, y poco importa que esto haya ocurrido en el vecindario o en un país vecino. Ya existe cierta comunidad cultural entre los países europeos, pero además, el acto de terrorismo, nos recuerda que también somos objetivos, que ya ocurrió en París, o Niza, o Bruselas… Podríamos haber sido nosotros.

Y tratamos de llevarlo, de asumirlo, cuando aparece el “fiscalizador de la empatía” (cargo ejercido por no pocos imbéciles de manual) que suma las muertes, las reduce a un porcentaje y las relaciona con otros porcentajes de otras muertes, por otras causas, en otros lugares, pero igual de tristes y lamentables.

federicoturpeEMPATIA

El fiscalizador, nos reprocha ese sentimiento empático, “Horrorizados por un 1% de las muertes que hay cada día” como si no se pudiera sentir algo sin hacer constar todo lo que se siente y como si un triste porcentaje pudiera ridiculizar las pérdidas y los sentimientos de muchas personas. El fiscalizador, o el imbécil si lo prefieren, se coloca en un plano superior de moral en que ni la proximidad geográfica, ni la cultural son suficiente para sentir las muertes del primer mundo, ni siquiera que la amenaza sea la misma para nosotros, que seamos también objetivos de la misma. Él no siente ni padece la pérdida de un triste mono mientras no se sienta y padezca la de miles de ellos a la vez. Al fiscalizador le importa la cantidad. Él está por encima de las circunstancias de tiempo y lugar,… Va más allá, nos culpa de ellas, se regocija en la idea de que el terrorismo imparte cierto tipo de justicia divina, la que merecemos los que no mostramos el dolor que nos produce que haya niños famélicos cuando vemos a gente desmembrada en las calles de Manchester. Parece pensar “os quejáis de 22 muertos pues venga el terrorismo a daros más”.

Da igual que lo sintamos quizás de la misma manera, con el mismo horror… para los imbéciles, es más importante poder señalar a los demás. Es eso lo que hace, entona un mea culpa colectivo “nos merecemos los atentados” pero en realidad dice, “os lo merecéis, que YO veo más dolor y más lejos”.

Anuncis

Los del carril de en medio.

17 maig

patxi

No soy ninguna grupie ni me va el cargo en ello, no tengo el fervor de los creyentes ni el de los soldados, soy una simple militante de base, cierto que de aquí y de allá (si esto es algo especial) de Valencia, Euskadi, Madrid y quizás cuando pase el Congreso fiche en Mallorca, quizás dependa del Congreso que fiche o no… Se verá, pero como es momento de opinar y nunca tuve complejo de hacerlo, lo voy a hacer aquí, en unas líneas sobre el proceso de primarias y la elección del próximo 21 de Mayo. No creo que deban ser mártires, ni eternos ganadores.

No, yo no creo que se tenga que ser Doctor en Económicas para ser Secretario General del PSOE, tampoco creo que sea fundamental representar la agrupación con mayor fuerza militante. No creo que deba ser mártir, ni eterno ganador, en realidad no creo que ninguno lo sea.

POR ESO VOTARÉ A PATXI.

No quiero hablar de currículos o de fuerza orgánica,ni de dimes y diretes; ni de diciembre, junio u octubre; ni siquiera del debate, quiero hablar de COMPROMISO. He militado en Euskadi en los tiempos en que un simple concejal en la oposición en un municipio de la margen derecha o izquierda o más allá, iban escoltados porque los mataban. Nos mataban a los socialistas, sólo por serlo, de un simple concejal a un secretario general de una agrupación de 60 militantes llevaban escolta: para ir al cine, para ir al Eroski, para ir a la universidad quien estuviera estudiando, para salir a cenar con la familia o de poteo con amigos.

Patxi López tenía que llevar escolta por ser socialista mucho antes de que Pedro terminara la universidad o que Susana se alzara como lideresa de esa gran federación que es el PSOE andaluz. Nadie le obligó, es cierto, ni a él ni a muchos, pero el mero hecho de que lo hicieran, el hecho de ser socialistas donde solo por ello te matan para mí tiene mucho más valor que todas las carreras universitarias y que todo el aparato orgánico. Su papel como secretario general del PSEE fue construir un partido fuerte en torno a su liderazgo y con un equipo de gente muy capaz, resultó en el partido que posteriormente ganó las elecciones al PNV y lo hizo bien, y el hecho de que lo hiciera bajo amenaza de muerte es en sí mismo un acto de heroísmo. Tuvo que pactar con ambos lados del acto parlamentario y no tuvo ningún reparo en hacerlo, quizás por que su candidatura ya representaba la lucha contra el sectarismo, o quizás porque la palabra demócrata cuando se dice en Euskadi tiene más peso.

Que presentara su candidatura fue para muchos un alivio, otro acto de heroísmo (que aquí hay muchos buenos, buenísimos, pero son pocos los valientes que viendo la situación, dan el paso), lo celebramos porque, al menos, teníamos opción los que no considerábamos que se tuviera que optar entre uno u otro frente, los susanistas y los pedristas. Había una opción que encarnaba la mediación, la conciliación, el ni estos son tan buenos ni los otros tan malos. Una tercera vía, el carril de en medio. Estaba la opción de ponerse a trabajar como alternativa a las lapidaciones internas. Lo expresó muy bien en el debate. Tiene un PSOE en la cabeza en el que cuentan los militantes pero que no son utilizados para refrendar actos del Secretario General de turno, defiende la participación y por eso cree que esta no puede ser intermitente, entiende que hay que darle seguridad jurídica a la toma de decisiones y por eso quiere que se incluyan modificaciones en los Estatutos. Asume la potestad de control de las federaciones y su representación en el máximo órgano entre congresos, el Comité Federal, y que éste no puede ser una camarilla de sostenedores de un Secretario general que se equivoca, que da bandazos, que no asume responsabilidades o que pretenda convocar procesos poco garantistas que aseguren su perpetuación en el cargo.

A pesar de ello hoy, le piden que se retire pero no lo hará porque un socialista vasco no se retira, no da una batalla por perdida, se lleva los golpes, se quita el polvo de encima y vuelve a la batalla. Con orgullo, dignidad y respeto por las siglas, Patxi como muchos otros socialistas se repondrá y seguirá apostando por el partido y la sociedad en la que cree y lo hará con su mejor talante, lo hará participando en el debate de la ponencia, y poniéndose manos a la obra con lo que pueda. Y yo lo votaré aunque me llamen unos cómplice y otros idealista, esos que hacen cálculos y que al final no se atreven a defender lo que creen porque no les dan las cuentas, y probablemente sigamos inmersos en el frentismo pero yo no habré colaborado a ello. Seguiremos discretos, humildes y conciliadores, seguiremos apostando por un partido focalizado en la sociedad y no en sus batallas internas, por el entendimiento y la voluntad de llegar a acuerdos,… quizás sea porque esto debería ser un Secretario general del PSOE.

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