Apolíticos que hacen política

18 maig

La desazón social, el agravio imperante en estos días hacia la clase política, ése descontento ciudadano generalizado consecuencia de la situación de crisis, el aumento del paro, la agitación partidista en temporada electoral… llevan a nuestros conciudadanos a querer desentenderse de la política, a autodefinirse como “APOLÍTICOS”, colocándose en una posición de enajenación ideológica a través de la cual pretenden hacer visible su desentendimiento respecto a las circunstancias, su enfado con los gobernantes o simplemente (bajo mi punto de vista) canalizando todas sus fuerzas con una rebelión muy digna pero errónea en los términos. Pues no se puede hacer política, considerándose apolítico.

Vayamos por partes, se hace necesario conceptualizar cada una de las premisas invocadas para explicar este maravilloso fenómeno de revolución social  aunque terminológicamente equivocado. Entendiendo la palabra “política” como “la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, o como el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo” daríamos por supuesto que un “apolítico” es una persona carente de ideología, alguien incapaz de emitir un juicio de valor ideológico (valga la redundancia) sobre todas y cada una de las cosas que vayan a dirigir la acción de un Estado; leáse política ambiental (decisiones sobre desarrollo sostenible, restricción de la contaminación, reciclajes, energías,…) política económica, financiera o tributaria (decisiones que afectan a el ciudadano en sus bolsillos y al país en las arcas del Estado), políticas sociales (promoción de la igualdad de oportunidades, subvenciones a colectivos perjudicados, atención a desempleados, becas,…), política exterior o internacional, educativa, sanitaria… Es decir, TODO!

Hablaríamos de ciudadanos despreocupados, pasotas, ajenos a las decisiones que se tomen sobre todas las áreas de sus vidas, desafectos de opinión (o al menos de una que quieran defender ante los demás y ante el poder establecido) y estaríamos mintiendo sin saberlo. Nadie es ajeno a todo.

Los movimientos ciudadanos que en estos momentos encabezan revoluciones necesarias y obligatorias desde el punto de vista político, no hacen más que representar muchas identidades preocupadas por la situación, que buscan defender cambios en el sistema que consideran injusto por medio de la crítica y la condena a la corrupción, a la desigualdad en nuestro régimen electoral, a las decisiones económicas o laborales tomadas para la salida de la crisis,…Y siendo así, esta revolución no puede tener otro nombre y apellido que el de REVOLUCIÓN POLÍTICA.  

Otra cosa es que exclusivamente en cuestiones de “marketing” o de “autobombo”, no se quiera utilizar la terminología correcta pues sería como reconocerse parte del problema, sería como decir que aquéllo que se reprueba, aquéllo que se pretende censurar es lo mismo que se pretende hacer, cambiar unos políticos por otros, el “quítate tú que ya me pongo yo” algo que por supuesto no sería bien recibido… Tratamos de dar mil vueltas a las cosas, utilizando palabras distintas pretendiendo camuflar realidades que nos son incómodas, valgan de ejemplo aquí los rodeos que nuestro Presidente Jose Luis Rodriguez Zapatero dió hace unos años evitando decir la palabra “CRISIS” y cómo se le criticó muy justamente después. Llamemos a las cosas por su nombre, los movimientos ciudadanos son formas que garantiza nuestro sistema democrático de hacer política (política fuera de partidos pero política al fin y al cabo).

Si lo que queremos son cambios vayamos a por éllos.  Si lo que condenamos es la corrupción pidamos una legislación penal más estricta, pidamos que las condenas sirvan para amedrentar la voluntad de algunos políticos de hacerse un chalet en Las Baleares a costa del contribuyente, pidamos que se restrinjan privilegios si así lo consideramos o decidámonos a llevar al Parlamento una iniciativa legislativa popular sobre las hipotecas, pidamos una reforma electoral si la consideramos injusta,… tenemos armas para hacerlo, impliquémonos …SEAMOS MÁS POLÍTICOS DE LO QUE SOMOS, Y SOLO ASÍ LO CONSEGUIREMOS.

Os adjunto para la reflexión un pequeño artículo de un grande: El peor analfabeto es el analfabeto político – Bertolt Brecht

 El peor analfabeto es el analfabeto político.No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt Brecht

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3 Respostes to “Apolíticos que hacen política”

  1. ANGEL INIESTA 19/05/2011 a 3:48 pm #

    Todo es política. Todo es susceptible de ser politizado, por ello no gusta la palabra política. La Política es algo más que la política de partidos. Los partidos quieren, desean, necesitan tener la política bajo control, por ello se encierran y excluyen a todos los que no entran en sus reglas de juego. La Polis griega daba total libertad de participación, pero la libertad insufla alas, y los que tienen alas tienden a volar y a salirse del rebaño, y eso va en contra de la disciplina de partido, de grupo, de asociación o de colectivo. Y no nos engañemos la gente con criterio, con opinión son, somos peligrosos, incómodos, vamos un incordio.
    EL FUTURO NO SOLO ES NUESTRO, ES DE TODOS.

    M'agrada

    • Bea Ochera 19/05/2011 a 3:56 pm #

      Hay que saber encauzar muy bien las fuerzas, el cambio es posible si se rema a favor aunque sea una vez. Decía un amigo ayer que es muy fácil encontrar el consenso en las protestas lo verdaderamente difícil es hacer propuestas de consenso. Gracias por leerme. Un saludo!

      M'agrada

    • Bea Ochera 26/05/2011 a 12:20 pm #

      El neguit social, el greuge imperant en aquests dies cap a la classe política, aquest descontentament ciutadà generalitzat conseqüència de la situació de crisi, l’augment de l’atur, l’agitació partidista en temporada electoral … porten als nostres conciutadans a voler desentendre’s de la política, autodefinir-se com “Apolítics”, col.locant-se en una posició d’alienació ideològica a través de la qual pretenen fer visible el seu desenteniment respecte a les circumstàncies, el seu cabreig amb els governants o simplement (sota el meu punt de vista) canalitzant totes les seves forces amb una revolta molt digna però errònia en els termes. Doncs no es pot fer política considerant-se apolític.

      Anem per parts, es fa necessari conceptualitzar cadascuna de les premisses invocades per explicar aquest meravellós fenomen de revolució social encara que terminològicament equivocat. Entenent la paraula “política” com “l’activitat humana que tendeix a governar o dirigir l’acció de l’Estat en benefici de la societat, o com el procés orientat ideològicament cap a la presa de decisions per a la consecució dels objectius d’un grup” donaríem per suposat que un “apolític” és una persona que no té ideologia, algú incapaç d’emetre un judici de valor ideològic (valgui la redundància) sobre totes i cadascuna de les coses que vagin a dirigir l’acció d’un Estat; lease política ambiental (decisions sobre desenvolupament sostenible, restricció de la contaminació, reciclatges, energies, …) política econòmica, financera o tributària (decisions que afecten el ciutadà en les seves butxaques i el país en les arques de l’Estat), polítiques socials (promoció de la igualtat d’oportunitats , subvencions a col.lectius perjudicats, atenció a aturats, beques, …), política exterior o internacional, educativa, sanitària … És a dir, TOT!

      Parlaríem de ciutadans despreocupats, passotes, aliens a les decisions que es prenguin sobre totes les àrees de les seves vides, desafectes d’opinió (o almenys d’una que vulguin defensar davant els altres i davant el poder establert) i estaríem mentint sense saber-ho. Ningú és aliè a tot.

      Els moviments ciutadans que ara encapçalen revolucions necessàries i obligatòries des del punt de vista polític, no fan més que representar moltes identitats preocupades per la situació, que busquen defensar canvis en el sistema que consideren injust per mitjà de la crítica i la condemna a la corrupció, a la desigualtat en el nostre règim electoral, a les decisions econòmiques o laborals preses per a la sortida de la crisi, … I sent així, aquesta revolució no pot tenir un altre nom i cognom que el d’REVOLUCIÓ POLÍTICA.

      Una altra cosa és que exclusivament en qüestions de “màrqueting” o de “autobombo”, no es vulgui utilitzar la terminologia correcta ja que seria com reconèixer part del problema, seria com dir que allò que es reprova, allò que es pretén censurar és el mateix que es pretén fer, canviar uns polítics per altres, el “treu-te tu que ja em poso jo” una cosa que per descomptat no seria ben rebuda … Tractem de donar mil voltes a les coses, utilitzant paraules diferents pretenent camuflar realitats que ens són incòmodes, valguin d’exemple aquí els embuts que el nostre President José Luis Rodríguez Zapatero va donar fa uns anys evitant dir la paraula “CRISI” i com se li va criticar molt justament després. Anomenem les coses pel seu nom, els moviments ciutadans són formes que garanteix el nostre sistema democràtic de fer política (política fora de partits però política al cap i a la fi).

      Si el que volem són canvis anem a per ells. Si el que condemnem és la corrupció demanem una legislació penal més estricta, demanem que les condemnes serveixin per acovardir la voluntat d’alguns polítics de fer-se un xalet a Les Balears a costa del contribuent, demanem que es restringeixin privilegis si així ho considerem o decidimnos a portar al Parlament una iniciativa legislativa popular sobre les hipoteques, demanem una reforma electoral si la considerem injusta, … tenim armes per fer-ho, Impliquem-nos … SIGUEM MÉS POLÍTICS DEL QUE SOM, I NOMÉS AIXÍ HO ACONSEGUIREM.

      M'agrada

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